Octubre, mes del Rosario

Un espléndido santo de nuestro tiempo, el capuchino italiano San Pío de Pietrelcina, conocido como el fraile de los estigmas, puede ser también llamado, con toda justicia, el fraile del rosario. Cuenta uno de sus biógrafos que el Padre Pío tenía Rosarios en todas partes, bajo la almohada, en la mesilla de noche, en los bolsillos, dondequiera…

Era el religioso del rosario. Consideraba el Rosario como su arma predilecta contra toda clase de enemigos. En alguna ocasión llegó a afirmar: “quisiera que los días tuvieran 48 horas para poder redoblar los rosarios”. Cuando le preguntaban por su herencia, por su legado espiritual, San Pío no dudaba en afirmar que era el Rosario: “¡Amad a la Virgen y hacedla amar! ¡Recitad siempre el Rosario!”. Junto a estos pensamientos, he aquí otros cuarenta sobre el Rosario.

Diez pensamientos de Papas

1.- “El Rosario es la más agradable de las oraciones, resumen del culto que se debe tributar a la Virgen, una manera fácil de hacer recordar a las almas sencillas los dogmas principales de la fe cristiana, un modo eficaz de curar el demasiado apego a lo material y un remedio para acostumbrarse a pensar en lo eterno que nos espera” (León XIII).

 2.- “El Rosario ocupa el primer puesto entre las devociones en honor de la Virgen y sirve para progresar en la fe, la esperanza y la caridad” (Pío XI).

 3.- “El Rosario es arma poderosísima para curar los males que afligen a nuestro mundo” (Pío XII).

 4.- “El rezo del santo Rosario está detrás de la santa misa y del breviario para los eclesiásticos; y de la participación en los sacramentos para los seglares. Es el evangelio del pueblo y de los pobres” (Beato Juan XXIII).

5.- “El Rosario es la Biblia de los pobres… Es el obsequio mejor a María… Es oración para todo tipo de gentes… Es la síntesis de la redención en quince cuadros… Es el Evangelio que revive… Son quince ventanas a través de las cuales contemplo, a la luz de Dios, todo lo que sucede en el mundo… Es una magnífica posibilidad de contemplación” (Beato Juan XXIII).

6.- “El Rosario es camino hacia Cristo y la síntesis del evangelio. Es oración evangélica, centrada en el misterio de la encarnación; es, pues, una oración profundamente cristológica” (Pablo VI).

7.- “El Rosario es una oración sencillísima y bellísima, que invita al reposo interior, al abandono en Dios y a la confianza en la seguridad de obtener las gracias que necesitamos por la meditación poderosa de la Santísima Virgen María, cuyo nombre constantemente invocamos” (Pablo VI).

8.- “El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa! En su sencillez y en su profundidad. En esa plegaria repetimos muchas veces las palabras que la Virgen oyó del Arcángel y de su prima Isabel. Y en el trasfondo de las Aves Marías, pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario en su conjunto consta de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos pone en comunión vital con Jesucristo a través del corazón de su madre” (Beato Juan Pablo II).

9.- “El Rosario es una escalera para subir al cielo… El Rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida espiritual… Es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más llena de contenidos bíblicos… Cuando rezamos el Rosario, está la Santísima Virgen rezando con nosotros. En el Rosario hacemos lo que hace María, meditamos en nuestro corazón los Misterios de Cristo” (Beato Juan Pablo II).

10.- “Tanto el rezo del Rosario como el del Ángelus debe ser para todos los cristianos y aún más para la familia cristiana y las comunidades religiosas como un oasis espiritual en el curso de la jornada para tomar valor y afán” (Beato Juan Pablo II).

La familia, la vida de la fe y el rezo del Rosario

1.- “La familia que reza unidad permanece unida” (P. Patrick Peyton).

2.- “Hoy en día se hace cada vez más difícil para la familia realizar su vocación y ser el primer ambiente en que la paz de Cristo se vea acogida, cultivada y conservada. Por ello sería realmente útil recuperar la hermosa costumbre de rezar el Rosario en casa, tal y como acontecía en las generaciones pasadas” (Beato Juan Pablo II).

3.- “El rosario es también desde siempre una oración de la familia y por la familia. Antes esta oración era apreciada particularmente por las familias cristianas y ciertamente favorecía su comunión. Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria que es el rosario” (Beato Juan Pablo II).

4.- “El rosario es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos para comunicarse, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios” (Beato Juan Pablo II).

5.- “Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad de comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre Santísima” (Beato Juan Pablo II).

6.- “El rosario es camino hacia Cristo y la síntesis del evangelio. Es oración evangélica, centrada en el misterio de la encarnación; es, pues, una oración profundamente cristológica” (Pablo VI).

7.- “El rezo del santo rosario está detrás de la santa misa y del breviario para los eclesiásticos; y de la participación en los sacramentos para los seglares. Es el evangelio del pueblo y de los pobres” (Beato Juan XXIII).

8.- “El Rosario invita a nuestros dedos, a nuestros labios y a nuestro corazón a entonar una gran sinfonía de súplica y oración, y por estos motivos es la plegaria más grandiosa que jamás haya compuesto el hombre…” (Monseñor Fulton Sheen).

9.- “La oración es la única fuente posible de toda comprensión. ¿El rosario? ¡Admirable creación! ¡Rezar meditando los misterios! Este es el camino” (Miguel de Unamuno).

10.- “No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el Reino de Dios, la Sabiduría, que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios” (San Luis Mª Grignon de Montfor).

Decálogo de Benedicto XVI

1.- “El santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Al contrario, el rosario está experimentado una nueva primavera”.

2.- “El rosario es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María”.

3.- “En el mundo actual tan dispersivo, esta oración -el rosario- ayuda a poner a Cristo en el centro como hacía la Virgen, que meditaba en su corazón todo lo que se decía de su Hijo, y también lo que El hacía y decía”.

4.- “Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos más importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo”.

5.- “Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria”.

6.- “Que María nos ayude a acoger en nosotros la gracia que procede de los misterios del rosario para que, a través de nosotros, pueda difundirse en la sociedad, a partir de las relaciones diarias, y purificarla de las numerosas fuerzas negativas, abriéndola a la novedad de Dios”.

7.- “Cuando se reza el rosario de modo auténtico, no mecánico o superficial sino profundo, trae paz y reconciliación. Encierra en sí la fuerza sanadora del Nombre Santísimo de Jesús, invocado con fe y con amor en el centro de cada Avemaría”.

8.- “El rosario, cuando no es mecánica repetición de formas tradicionales, es una meditación bíblica que nos hace recorrer los acontecimientos de la vida de la Señor en compañía de la Santísima Virgen María, conservándolos, como Ella, en nuestro corazón”.

9.- “Ahora, que finaliza el mes de mayo, no debe cesar esta buena costumbre, es más debe proseguir todavía más con mayor compromiso de manera que, en la escuela de María, la lámpara de la fe brille cada vez más en el corazón de los cristianos y en sus casas”.

10.- “(En el rezo del rosario), os encomiendo las intenciones más urgentes de mi ministerio, las necesidades de la Iglesia, los grandes problemas de la humanidad: la paz en el mundo, la unidad de los cristianos, el diálogo entre las culturas”.

¿Cómo rezar el rosario?, por Javier Leoz

1. Reza, cada Padrenuestro, sabiendo que Dios te invita a ser como María; a ser oyente de su Palabra; a dar testimonio de tu vida cristiana. Tus buenos pasos deben de ser cuentas añadidas al Santo Rosario.

2. Desgrana cada Ave María con el convencimiento que, cada vez que repites un Ave María, es un decir “te quiero” a la Virgen María. ¿Sirve decir te amo si luego no lo demuestras?

3. Cuando finalices el misterio con el “gloria” ponte de pie y, en esa postura, da gracias a Dios por la vida y por la fe, por ser el Creador de todo.

4. En cada misterio de gozo piensa en lo distinto que hubiera sido el mundo sin la Encarnación de Cristo. Ofrécelos por los niños no nacidos. Por los que han perdido la esperanza y la fe. Por los que, lejos de estar perdidos en el templo, se han perdido por las calles del mundo.

5. En cada misterio de luz recuerda que, la vida de Cristo, es una llamada a la conversión y al seguimiento. Rezar el rosario exige caminar por la vida como hijos de la luz, regresando de nuestras tinieblas y llamados a fortalecer nuestra existencia con la Eucaristía.

6. En cada misterio de dolor no olvides los sufrimientos de la humanidad. No hay esquina sin cruz, personas que no hayan sufrido decepciones o traiciones, proyectos coronados con las espinas de la mala suerte. caídas y alzadas. No olvides que, en el horizonte, aguarda la cruz como semilla de Redención.

7. En cada misterio de gloria, da gracias a Dios por el don supremo de la Resurrección. Porque, su único Hijo, supo obedecer hasta el final para que nuestra vida no conociera el ocaso permanente. Reza por los que han muerto con fe y esperan la resurrección. Por los que no se dejaron llevar por el Espíritu y vivieron de espaldas a Él.

8. Glorifica a Dios con tu palabra y con tu obra. Como María, en su Asunción, también estás llamado a descubrir la escalera que une el cielo con la tierra. Un día, por tu fe y por la grandeza de Dios, estás llamado a compartir su misma suerte: la eternidad.

9. No te afanes tanto por los trofeos del mundo y sí por los del cielo. La figura de María, coronada en el cielo, refleja el premio y el reconocimiento a su fidelidad. Suplicar con el rosario es saborear las horas grandes de la Virgen para que, con su intercesión, la imitemos y alcancemos un día la corona que no se marchita.

10. Al desmigajar las letanías a la Virgen María, hazlo con sentido y con admiración. Todo lo que dicen, es verdad. No son simples piropos. Son verdades que, el pueblo cristiano, las damos como ciertas. Son sentimientos que salen desde lo más profundo del alma.

 Jesús de las Heras Muela

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